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Mostrando entradas de julio, 2022

Día 188. Vuelvo a ser humano.

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Hola querido lector. Antes de nada, te pido disculpas por mi prolongada ausencia. Se que has estado preocupado por mi aparente desaparición, pero necesitaba descansar. Descansar profundamente.  Lo último que te conté es que me habían "infusionado" mis propias células madre y estaba a la espera de el "bajón" y posterior "reconstrucción"; pero todo eso ya pasó y llevo una semana en casa. Recuperándome, asimilando, restaurando, reparando... rehaciéndome a mi mismo.  Te cuento que, durante el mes que he vivido ingresado y aislado en el  hospital para el autotrasplante, he pasado algunos de las peores horas y días de mi vida. La bajada de todos los niveles de cosas en sangre me sumió en una especie de oscura profundidad, desde la que, incluso, me era difícil recordar por qué estaba allí. Lo único que sabía era lo que mi cerebro me pedía una y otra vez: "sal de aquí y vuelve a casa".  Me sentía agotado. Un tipo de agotamiento que nunca antes había expe

Día 167. Nací hace 2 días.

El Lunes me pusieron el Menfalan, que suena como uno de esos nombres raros que tiene el diablo, tipo Belial o Samael, pero que, sin embargo, es el que me ha limpiado la médula de todo lo que no debía estar. Claro que por el camino se está llevando varias cosas por delante como una excavadora, pero el trabajo ya esta hecho.  El Martes fue el día de la tercera fase, la "Infusión", lo que algunos enfermos de mieloma múltiple antes que yo, llamaron el "día de tu nacimiento". Básicamente porque es esa infusión de células madre la que reconstruye y deja como nueva mi médula. Todo esto tiene daños colaterales, claro. De momento solo estoy sufriendo cansancio y algo de nauseas, pero a partir de este fin de semana la cosa se pondrá un poco peor. Los niveles en sangre de TODO bajarán, al no estar la médula en funcionamiento, y tendré que aguantar hasta que se reconstruya todo poco a poco, sin defensas y demás orgánulos que flotan en la sangre.  Hoy no te cuento nada más que v

Día 162. Sábado sabadete.

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Si tú, querido lector, has estado alguna vez ingresado en un hospital, ya sabes que es duro. Si no lo has estado nunca, ya te lo digo yo. Estar lejos de casa es duro. Estar lejos de las personas a las que quieres es duro. Incluso sabiendo para lo que estoy aquí, y totalmente concentrado en el proceso de autotrasplante, los días pasan y la moral a veces se tambalea. Pero suelo estar tranquilo y te cuento lo que ha pasado desde la última vez.  La extracción: La vía que instalaron el otro día en la clavícula se llama Shaldon y por ahí me conectaron a una maquina para la aféresis, que así se llama el proceso filtrar toda mi sangre tres veces y quedarse con las células madre. Eso dura unas 5 horas si todo va bien. En mi caso sufrí una hipocalcemia que me provocó una tetania, que viene a ser todo el jodido cuerpo desde los pelos de la cabeza a las uñas de los pies completamente en plena vibración, como con corriente eléctrica, imagina una especie de hormigueo a lo bestia. Nada agradable, ya